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lunes, 16 de noviembre de 2009

Dime Corazón (año 2001)

Dime corazón, que junto a mi ser palpitas
cuando con sus pupilas enciende la llama
que arde dentro de ti,
¿Por qué de emoción tiritas
anegando con miedo mi calma
y arrastrando aquellas palabras que sentí?

Dime alma, que junto a su luz henchida
de felicidad te colmas
desbordando alegría por doquier,
¿por que ahogas ese sentimiento de vida
que con su presencia me aborda
y lo ocultas dentro de mi ser?

Y con silencio respondéis
al fuego que nos consume,
sumiendo tanta emoción
en olvido que nos destruye,
enmudeciéndote corazón...
asfixiándote en la pasión
que con ansia te cubre.

martes, 12 de agosto de 2008

Ella.. (año 2000)




Como una fina capa de seda que envuelve mi cuerpo son sus caricias.
Su voz, al decir mi nombre, recuerda al canto de las sirenas que hace enloquecer a los marineros.
Sus ojos, cuando me miran, derraman un manantial de sensaciones dentro de mi ser, sus pupilas son el insondable fondo del tranquilo mar celeste de su iris. Cuando los cierra, sólo me queda el tenue sonido de su respiración, el leve contacto de mi piel con su piel, el mundo duerme, y yo velo por ella.

Mientras estoy sólo en el mundo de la consciencia, una egoísta preocupación me sobresalta, ronda mi pensamiento una eterna pregunta que me hace ahogar cada noche. En ese mundo de los sueños habitado por ilusiones y ficciones, poblado de una mezcla de realidad que se aleja de todo lo posible, en donde las reglas que rigen a los mortales se pliegan ante los deseos de aquellos que sueñan, ¿es acaso mía también en ese mundo?

El techo de la habitación se convierte en mi lienzo, y el pincel de mi imaginación empieza a darle forma, cientos de seres cobran vida al paso de esa insustancial pintura que es la magia mental, la imaginación. Bestias aladas, fieras figuras de la mitología que rugen desafiantes, todas amenazando a una grácil figura que esta en el centro, todas peleando entre ellas para conseguir a ese sueño en el mundo de los sueños. El miedo me abandona, y, armado con la espada de la furia me lanzo hacia esos horrores inimaginables en un torbellino de estocadas. Y justo cuando ella esta delante de mí y voy a entrar en el círculo que rodea su presencia, un viento huracanado absorbe toda la realidad hacia el cielo, y me deja caer en un infinito abismo de agonía.

Solo, estoy solo en una explanada brillante que se extiende hacia todos los lugares posibles de visión. El silencio es tan intenso que llega a umbrales insoportables, y mi respiración crea ecos que se desplazan y rebotan en las etéreas paredes de luminosidad. Al fijar la vista, veo una puerta, se distingue del resto de la habitación, porque en comparación con ella todo lo demás es oscuridad, esta hecha de luz pura, de una luz que proviene de un mundo sin normas, que no hace daño a la vista.
Camino hacia ella observando que mientras lo hago la estancia se agranda impidiéndome avanzar. Cuanta mayor es mi velocidad, mas rápidamente crece la estancia. Caigo desolado intentando cobrar el aliento mientras las gotas de sudor perlan mi frente. Y con el último resto de aliento lanzo un grito a la nada, una pregunta que todos los seres humanos estamos obligados a repetir eternamente ¿por qué?

Todo desaparece, y una espiral de negrura se apodera de mi cuerpo, me atrae hacia ella, un torbellino negro arrasa con todo, con nada, me lleva, me sume en lo más profundo que jamas se pueda imaginar, me llena de oscuridad. La caída es tan vertiginosa que me impide respirar, la presión sobre mis miembros es tan fuerte que me hace gritar, grito y mi voz no sale, es llevada a la negrura que lo ocupa todo. La agonía me impide pensar, al fondo se vislumbra un punto de claridad, un punto que a medida que voy cayendo va creciendo y va llenando mi visión, mi mente queda presa del punto. Cuando voy a chocar y creo que todo esta perdido, entro en la claridad, que se compone de una neblina espumosa de un color amarillento, me adentro en ella y su brillo me hace cerrar los ojos, los intento abrir pero no puedo, los abro...

Es de día, los rayos del Sol se derraman en la habitación en un chorro de corriente que pasa a través de la ventana. El viento mece las cortinas haciéndolas bailar, y el sonido de un mundo que empieza a vivir otra vez las atraviesa.
Me incorporo, y la contemplo como quien contempla un famoso cuadro, toco su mejilla, ella despierta y sonríe. ¨¿ Has dormido bien cariño? ¨ pregunto, y ella, con una incipiente sonrisa me dice ¨ si, pues contigo soñé... ¨

miércoles, 9 de enero de 2008

Diré!!!!



DIRE...

Diré que aunque sienta que hubo un ayer

que me impide pensar que el hoy merece la pena,

sé que habrá un mañana que me hará pensar

que siempre habrá algo mejor.

Diré, que por mucho que me cueste,

y muchas sean las dificultades que vea ante mí,

seré capaz de levantarme pensando en que

mi siguiente paso será firme y mi camino será libre,

permitiendome andar sin caer.

Diré que por mucha que sea la oscuridad que hoy me abraza,

y muy densa sea la niebla que me sujeta,

existirá un amanecer que disolverá los lazos que a la noche me atan,

y verterá luz cambiando el miedo que me envolvía

por esperanza y fuerza para afrontar el día.

Diré, que hay cosas en la vida que merece la pena sentir,
y que no debemos dejar que el tiempo las barra y las hunda en el mar del pasado, pues siempre encontraremos en la arena nueva ilusión para nuestro viaje, y nuevas experiencias que nos impidan añorar el pasado.

Diré.. que mientras andaba encontré a mucha gente que me ayudó a ver, a abrir los ojos, a sentir, a vivir, a soñar...

sábado, 29 de diciembre de 2007

Un nuevo día


El frío viento acariciaba los muros arañándolos con escarcha al pasar.
La inmensidad del cielo hacía perderse la vista entre pensamientos, y su oscuridad, la mecía entre sueños que nacían y se iban como el continuo destello de las estrellas... como esas fugaces lágrimas que caen hacia el infinito portando un deseo en su viaje.

Toda la grandeza del universo se reflejaba enturbiada en mis pupilas, y mis sentimientos llenaban ese inmenso espacio con deseos, ilusiones, pensamientos.

Y aferrado a la melancolía que me impedía saborear la belleza que flotaba en la atmósfera, y las cálidas voces amigas que tras mi espalda hablaban y reían, seguía buscando una respuesta, seguía incesantemente buscando esa quimera ilusoria que todo ser limitado ansía para la consecución de la felicidad... la verdad.

Una pregunta seguía a la otra, como en una cadena... una cadena amarga de infinitos eslabones que desfilaban en mi mente.
Y mientras la duda iba arañando mi ser, el tiempo iba restándome vida... como esa gota que carcome al suelo y va profiriendo una depresión día a día, mes tras mes, año tras año...

Hasta que fijé la vista hacia el cielo, y mientras mis penas se vaciaban humedeciendo al suelo, el cielo lloró conmigo... y mientras juntos llorábamos, desee...

No sé si se cumplió o no, pero el silencio llenó aquel valle de amargura que me rodeaba y lo vació, el viento me arropó y las estrellas rieron mientras me iluminaban. Las nubes se retiraron tras las colinas buscando descanso, y poco a poco, los etéreos dedos del sol, fueron agarrándose por las depresiones de las montañas y se derramaron por la verde pendiente que hasta mi llegaba, llenándome de un dulce calor que me despertó de ese vacío sueño.

Vacío sueño que la realidad colmó...

El canto de los pájaros llenaba el ambiente de una palpable alegría que atravesaba al alma empapándola de nueva esperanza.

Miré hacia el suelo... y allí donde había sido humedecido por mi amargura habían brotado pequeñas flores que se combaban ante el viento, luchando en su crecimiento contra la adversidad, contra el dolor, la angustia, la duda, la desilusión... y mientras lo hacían, esparcían su color llenando de nueva armonía y belleza ese hermoso día que me devolvió la sonrisa, que me hizo volver a mí... con nueva esperanza y energía, con ganas de amar y ser amado.